"Quiero
usar los ahorros hipotecarios que acumulé durante estos tres años", le
dijo Carmen a los funcionarios que atienden en la planta baja del
Banavih, organismo que desde 2008 administra el aporte mensual
obligatorio de los trabajadores para vivienda. Y, bajo el tono de una
respuesta a la que ha tenido que recurrir consecutivamente, el empleado
público dijo: "Eso no se está haciendo".
"Estamos esperando los mecanismos desde hace tres años", agregó ante el
rostro confundido de quien esperaba contar con su dinero. Carmen, por
ahora, no podrá utilizar sus fondos ni para remodelar ni para comprar
una vivienda; así se lo dijeron los funcionarios de atención al cliente
del Banavih.
"Tiene que seguir viniendo" fue la recomendación que le dieron tras
preguntar cuándo cambiará la situación. Mientras, los ahorros
hipotecarios de Carmen, y de todos los venezolanos que tienen sus fondos
desde 2008 en este organismo, seguirán presos en el ente.
La información fue constatada por El Mundo Economía y Negocios, pues en
la sede de esta entidad se obtuvieron los mismos datos: los fondos
ahorrados seguirán ahí hasta nuevo aviso.
A finales del año pasado, la línea que dirigió el presidente del
Banavih, Mario Isea, a los bancos del país fue clara: agilizar la salida
de los recursos de ahorro hipotecario, sobre todo para remodelación,
pues estos eran los que presentaban más obstáculos cuando el trabajador
los requería.
La banca se encaminó a acatar esa directriz. De hecho, a Carmen ya le
están gestionando los ahorros acumulados antes de 2008, cuando se
administraban en el resto de los bancos nacionales. Cuando acudió a las
otras dos instituciones financieras donde cotizó en esos años
anteriores, le informaron que esos ahorros se le transferirían a su
cuenta, ya que son para remodelar.
Sin embargo, con los que tiene en el Banavih todavía no tiene la misma
suerte, seguirán represados en el organismo, y sin fecha prevista de
solución.
Este diario consultó ayer al presidente del Banavih sobre esta
dificultad para acceder a los ahorros hipotecarios, el funcionario dijo
que se comunicaría a la brevedad con Emen. Al cierre de la edición, no
devolvió la llamada.
Ni para comprar ni para arreglar
Cuando entraron en vigencia los cambios en la Ley de Vivienda y Hábitat,
en julio de 2008, se estableció que tanto los aportes del trabajador,
como también los hechos por la empresa o patrono− para vivienda, ya no
serían administrados por un banco, sino por el Banavih, donde están
actualmente.
De hecho, con esos recursos se crearon dos fondos: el primero, con el
aporte voluntario de las personas que no tienen una relación de
dependencia laboral con alguna empresa u organismo; y otro, compuesto
por las contribuciones obligatorias de quienes son empleados de una
compañía o ministerio.
En este último caso, la empresa deposita en el fondo 2% del sueldo
integral de cada trabajador. Y cada persona destina 1% de su salario
total. Con los que no trabajan en una compañía se establece un
porcentaje de acuerdo con el ingreso.
La normativa es clara en cuanto a que estos ahorros son para destinarse
al financiamiento, compra, construcción, sustitución, restitución,
reparación o remodelación de una vivienda principal. Y hasta para el
refinanciamiento o pago de hipoteca.
Pero tal dictamen legal no se ha comenzado a ejecutar en este ente,
desde que asumió esa función, según la información recogida entre los
funcionarios que se desempeñan en la atención al usuario del organismo
de la vivienda.
No solo eso, sino que además indican que las transferencias a hijos u
otros familiares están "suspendidas", incluso, hablan de "eliminadas".
Esto pese a que en la ley vigente continúa firme la opción de
"transferencia total" o de una parte de estos ahorros a familiares, ya
sea por decisión propia o por muerte del acreedor.
Esta represión de los recursos ahorrados para soluciones habitacionales o
mejoras en los hogares actuales se da en un momento en que el Gobierno
busca impulsar la construcción de casas con la Gran Misión Vivienda, un
programa que surgió a raíz del aumento de damnificados, tras las lluvias
del último trimestre del año pasado.
En este momento hay en Venezuela un déficit habitacional de unas tres
millones de viviendas, un dato oficial que arrojó el registro hecho por
el Ejecutivo el año pasado para iniciar la misión. |